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Kim, Kaan, Roel, Yohan, Claudio, Fernando, Masaharu.
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capítulos 01
Si no te enfrentas a tus problemas, ellos te seguirán dondequiera que vayas.
Claudio
capítulos 02
Estudié Moda.
Ahora estoy intentando cambiarla.
Kim
capítulos 03
Al final decidí darle
una oportunidad a mi ciudad.
Kaan
capítulos 04
Si quieres ser feliz,
prepárate para sacrificarlo todo.
Fernando
capítulos 05
Gracias a mis aspiraciones pude superar mis miedos.
Hyoungtae Yohan
capítulos 06
Si quieres vivir de tu pasión,
debes convertirla en tu profesión.
Nicoletta
capítulos 07
El mejor día para
empezar algo es ayer.
Roel
capítulos 08
Trabaja de forma
inteligente para trabajar menos.
Masaharu
capítulos 09
Superé las dificultades esforzándome más.
Ibby
capítulos 010
Yo soy el único dueño de mi destino.
Jakub
El mejor día para
empezar algo es ayer.
La historia de Roel
De Cock
Roel
De Cock

Iba a convertirse en ingeniero, pero las cosas no fueron como había previsto. Al final de sus estudios en Ciencias Informáticas, Roel De Cock cambió su camino y rescató del fondo del armario su sueño de convertirse en productor de vídeos. El empeño, la determinación y un esfuerzo constante dedicado a construir una red profesional le han permitido fundar Conci, su propia productora.

A lo largo de mi vida he dado dos grandes saltos al vacío. El primero fue abandonar una «licenciatura segura» en Ciencias Informáticas para convertirme en productor de vídeos. El segundo, despedirme para crear mi propia empresa.

Lo que más me convenció para empezar una carrera como productor fueron mis fracasos escolares. Durante veinte años creí que me iba a convertir en ingeniero, así que cuando comprendí que la cosa no iba a funcionar me sentí perdido.
Lo que deseaba antes de aquel momento era conseguir una buena licenciatura, un buen sueldo y una buena vida. Pero, a medida que me hacía mayor y afrontaba el fracaso, me vi forzado a volver a plantearme mis prioridades.

Al crecer he entendido que el dinero no puede ser un objetivo. Pero si guías tu pasión con inteligencia, entonces será el resultado de tu trabajo.

Después de intentarlo con la ingeniería me pasé a Ciencias Informáticas, un tema que en verdad no me fascinaba y en el que me sentía bastante mediocre.
Durante un Erasmus en Viena, al final de mis estudios, gané un concurso cinematográfico organizado por la universidad, lo que me llevó a mi primer trabajo como creador de vídeos.
Fue entonces cuando me di cuenta de que eso era lo que realmente me apasionaba.

En ese momento tenía 24 años y, comparado con mis coetáneos, sentía que me estaba quedando atrás.
Me dije a mí mismo que si ese era el proyecto de vida por el que quería apostar, tenía que darlo todo y aprender las bases de este trabajo el doble de rápido.
La Prague Film School tenía unos cursos más cortos y prácticos que los ofertados en Bélgica, por lo que parecía ser la mejor opción. Allí podría aprender la teoría más rápidamente y experimentar con la cámara de primera mano.

Trabajar codo con codo con personas más expertas que yo me ayudó a pulir mucho mi técnica.

Antes de licenciarme, sin embargo, ya me había dado cuenta de que tenía una desventaja respecto a mis compañeros: cuando volviera a casa no tendría una red de contactos con la que contar.
Junto con Wendy, mi compañera de estudios, decidí fundar Visual Okapi, un colectivo belga de ocho personas apasionadas por la cinematografía.
Teníamos en común el entusiasmo, la amistad, y el deseo de contribuir a proyectos experimentales con la experiencia de cada uno. Realizábamos sobre todo vídeos musicales, cortometrajes y filmaciones para eventos con presupuestos muy bajos, todo ello sin el control de los clientes, lo que nos daba libertad para experimentar.

Cuando puedes correr riesgos, creces y evolucionas mucho más rápido.

Mientras experimentaba con Visual Okapi trabajaba también en grandes empresas de Bélgica, donde podía contar con la experiencia y la ayuda de profesionales más preparados que yo.
Eran lugares donde aprendía mucho y rápidamente, pero donde tenía pocas oportunidades de hacer algo creativo.
Después de cuatro años de trabajar por cuenta ajena, decidí dar el salto y trabajar directamente para los clientes con la fundación de Conci, mi productora.

También en este caso se hizo evidente la importancia de contar con una red de contactos.
En ese momento tenía pocos encargos porque no me conocía nadie, mientras que hoy en día la mayor parte de mis trabajos llega gracias al boca a boca.
Cuando empiezas a crearte una cartera, centrarse en un nicho concreto puede ser de utilidad.

Si trabajas para todos, al final terminas por no trabajar para nadie. Pero si te concentras en un sector específico, empezarás a atraer clientes de ese sector.

Gracias al boca a boca y a mi trabajo, en dos años he logrado grabar en Nueva York, Ruanda, Islandia, la costa Amalfitana, Estambul y París.

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Rwanda and Uganda
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Para seguir expandiendo mi red de contactos, hace seis meses fundé el grupo de los Belgian Video Creators, una comunidad de Facebook que a día de hoy cuenta con más de 430 miembros. Esta página pone en contacto a empresas de medios de comunicación, trabajadores freelance, productoras y apasionados del sector, brindándoles la oportunidad de encontrar nuevos trabajos, mostrar sus proyectos e intercambiar consejos.
Es un proyecto sencillo, y diría que la clave de su éxito es precisamente su simplicidad: gracias a la practicidad de Facebook, si alguien necesita un consejo o encontrar un profesional puede recibir una respuesta en pocas horas.

Siempre me han aconsejado que me preguntara dónde me veo en 10 años.
Si no eres capaz de responder a esta pregunta, puede que te encuentres atascado en la rutina, haciendo continuamente solo aquello que sabes hacer.

Una de las mayores lecciones que he aprendido de la vida es que no son los más fuertes los que sobreviven, sino los que mejor se adaptan al cambio.

No me considero un artista, y es importante que mi trabajo siga teniendo una relevancia comercial para el mercado. Mi sector está destinado a cambiar: los servicios bajo demanda como Netflix están dejando obsoleta la publicidad.
Estoy convencido de que todo lo que he hecho, como estudiar cinematografía, fundar Visual Okapi, trabajar en sitios diferentes para aprender más rápido, leer libros sobre cine y marketing o realizar trabajos sin presupuesto para crear mi cartera me ha abierto nuevos caminos y en el futuro esto generará más oportunidades.

El fracaso es una parte crucial del crecimiento. Fracasé en mis estudios de ingeniería, y sigo haciéndolo todos los días. Fracaso tanto que, de hecho, ya no me da miedo hacerlo.
Cuando sea viejo, quiero poder mirar atrás y sentirme feliz por todo lo que he hecho.

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