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Kim, Kaan, Roel, Yohan, Claudio, Fernando, Masaharu.
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capítulos 01
Si no te enfrentas a tus problemas, ellos te seguirán dondequiera que vayas.
Claudio
capítulos 02
Estudié Moda.
Ahora estoy intentando cambiarla.
Kim
capítulos 03
Al final decidí darle
una oportunidad a mi ciudad.
Kaan
capítulos 04
Si quieres ser feliz,
prepárate para sacrificarlo todo.
Fernando
capítulos 05
Gracias a mis aspiraciones pude superar mis miedos.
Hyoungtae Yohan
capítulos 06
Si quieres vivir de tu pasión,
debes convertirla en tu profesión.
Nicoletta
capítulos 07
El mejor día para
empezar algo es ayer.
Roel
capítulos 08
Trabaja de forma
inteligente para trabajar menos.
Masaharu
capítulos 09
Superé las dificultades esforzándome más.
Ibby
capítulos 010
Yo soy el único dueño de mi destino.
Jakub
Gracias a mis
aspiraciones pude
superar mis miedos.
La historia de Hyoungtae
Yohan Kim
Hyoungtae
Yohan Kim

En su anterior vida, Hyoungtae Yohan Kim era un diseñador de interacción de Seúl. Pero a los 30 años decidió darle una oportunidad a su sueño de convertirse en fotógrafo y se trasladó a Milán para tratar de hacerlo realidad.

El cine y la fotografía siempre han sido mis grandes pasiones. Di mis primeros pasos en este mundo gracias a una pequeña cámara de fotos analógica. Cuando era pequeño, me pasaba tardes enteras en el cuarto oscuro del colegio para revelar mis fotos.
Pero cuando terminé mis estudios y me gradué, tomé un camino diferente y empecé a trabajar como diseñador de interacción.

Poco a poco perdí el contacto con mi sueño. Fue triste observarme en esa evolución.

En la cultura asiática no tenemos mucho tiempo libre para dedicarnos a nosotros mismos y a nuestras pasiones. A menudo el trabajo se alarga hasta la noche o incluso hasta el fin de semana. No me quedaba mucho tiempo para hacer otras cosas, y la fotografía se estaba convirtiendo en poco más que un hobby.

Me di cuenta de que no quería renunciar a mis proyectos, así que vine a Europa para encontrar una cultura que me permitiera hacerlos realidad.

Algunas personas logran aceptar la idea de dejar de lado sus sueños de la infancia. Se convencen de que es algo natural. Yo no.

Para venir a Italia y poder quedarme aquí más que algunos meses, me inscribí en un máster en Diseño de interacción y tuve la suerte de conseguir una beca.
Milán me parecía el lugar perfecto: un centro neurálgico para la moda y el diseño donde podría encontrar toda la inspiración que necesitaba para mis proyectos.
Al mismo tiempo, me uní a un grupo de fotógrafos que trabaja en toda Europa con los que podía compartir mi pasión y de los que podía aprender.

Tomar la decisión de partir no fue fácil.
Ya no soy un chico de 20 años que puede contar con la ayuda de los demás, y muchas personas, empezando por mi familia, me dijeron que lo pensara bien. No hubiera sido el primero que se traslada a Europa para perseguir un sueño y termina por perderse.

No hay una edad para dejar de perseguir tus sueños pero, obviamente, cuanto más creces más difícil es gestionar el cambio.

Para vencer al miedo trato de no pensar mucho en ello, es una cuestión de instinto.
Ahora en lo que pienso es en la fotografía. Aquí, finalmente, dispongo del tiempo necesario para hacer lo que amo: cuando fotografío un paisaje, espero durante dos o tres horas. Tengo que entrar en sintonía con el lugar y comprenderlo en profundidad para lograr captar la emoción volátil que estoy buscando.
Espero una señal, y por las señales que elijo puedes ver quién soy, cuál es mi historia.

Para mí, cada foto es un éxito. Pero cuando vea mis fotos en una revista famosa o en una exposición, entonces sí que será una satisfacción.

Ya he realizado algún trabajo con publicaciones coreanas. Junto con algunos amigos, escribo artículos en los que hablo de cómo es la vida aquí.
Hecho de menos mi país, las cosas que consideraba familiares en Corea, y estoy tratando de transformar esta sensación en una historia sobre el tema de la nostalgia para transmitir a mis compatriotas este sentimiento inaprensible.

A pesar de la distancia, estar en un lugar que me permite perseguir mis sueños me da la fuerza necesaria para hacerlo, y sé que las cosas irán bien mientras pueda hacer fotos.
Como decía el erudito americano John Augustus Sheed:

Un barco está seguro en el puerto, pero los barcos no se construyen para eso.

Puede que ahora mi vida sea un poco menos segura, pero este barco me está llevando hacia mi nuevo destino.

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